“EL MENSAJE MÁS POTENTE DE BLAS INFANTE FUE EL DE ANDALUCÍA COMO PUEBLO CULTURAL”
el insurrecto Retroenlaces (0) Añadir comentario
Entrevista con Antonio Manuel
Luis Miranda/Abc.es
El pensamiento de Blas Infante es desconocido y para difundirlo hacía falta una obra de referencia. El libro editado por Antonio Manuel y Manuel Pimentel viene con la idea de llenar ese vacío.
- ¿Cuál es el propósito de este libro con textos de Blas Infante?
- Llenar un vacío que existía en todas las bibliotecas y en la mayoría de las librerías de Andalucía. Resulta paradójico que a quien es llamado padre de la patria andaluza, al que todo el mundo conoce y tiene dedicadas calles y estatutas en todas las ciudades y pueblos de Andalucía, no tengan un libro de referencia en cualquier biblioteca o librería.
- ¿Y cómo es que hasta ahora no existía?
- Lo que ocurre es que el propio Blas Infante fue una persona que durante su vida pensó y sintió a la vez. Era una persona que actuaba: un activista. No era un erudito, pero sí una persona muy culta. No paraba de producir, pero para justificar muchas veces sus propias acciones políticas. Entonces su obra también es un poco fragmentaria, dispersa, difusa. La idea de Manuel Pimentel fue intentar compilar todo su pensamiento, y esta obra surge para eso: para ofrecer una visión panorámica, completa, del pensamiento político de Blas Infante con referencia a Andalucía.
- Es decir, que quien lea este libro puede comprender el pensamiento de Blas Infante.
- Esa es la intención. Tiene una primera parte de fundamento teórico y político realmente sorprendente, porque Blas Infante cuestiona el principio de las nacionalidades. Se autocalifica no nacionalista y cuestiona el nacionalismo porque plantea un nuevo orden mundial. Todo su planteamiento político surge después del reparto del poder entre las naciones con el Tratado de Versalles después de la Primera Guerra Mundial. Él no cree en los estados-nación que nacen de la fuerza, del asimilismo, de la conquista. Él, en contra del principio «a cada nación, un estado», postula «a cada pueblo, su cultura», porque entiende que son las culturas las que fundamentan políticamente a los estados. En la segunda parte, intenta llevar a la práctica todos esos postulados con referencia a Andalucía.
- ¿Cómo definía Blas Infante a Andalucía?
- Una definición hermosísima es que Andalucía es palimpsesto. Se escribe encima, se escribe encima, pero el sustrato permanece. Otra es que Andalucía es pensar y sentir, en contraposición al racionalismo europeo, que al final desemboca en el utilitarismo economicista. Cuestiona mucho el consumismo e incluso la globalización, que él intuye. Pero todas se refunden en una sola: Andalucía, pueblo cultural. Ese es el mensaje politicamente más potente de Blas Infante, porque si lo extrapolas al tiempo actual, su mensaje es antiglobalizador. Él prevé hace noventa años que junto a los efectos buenos que puede tener, la globalización va a provocar una deforestación política, ecológica y cultural porque va a haber uniformidad. Propone la defensa de un modelo cultural milenario, ese palimpsesto, como arma frente a la globalización.
- ¿Cree que su pensamiento es lo suficientemente conocido, pese a lo que se habla de él?
- No, no le conocemos. Blas Infante es completamente revolucionario, su pensamiento va más allá de la contemporaneidad. La gente no sabe que Blas Infante cuestionó la democracia republicana, porque él no creía en los partidos políticos. Propuso un modelo de intervención política directa, autonomía municipal pero con intervención directa de los ciudadanos. No una organización piramidal, sino en red.
- Y a parte de los símbolos, ¿cree que reconocería la Andalucía de hoy?
- Noventa años después, la bandera de Andalucía es la milenaria del siglo X que él rescató de la historia. Y el himno es su himno. Pero estoy completamente seguro de que si estuviese hoy aquí lucharía por que las elecciones andaluzas no coincidieran jamás con las generales. Propondría un modelo de democracia directa: lo que se está proponiendo desde la independencia y que no trasciende, porque existe un modelo de democracia que está monopolizado por los grandes partidos políticos. El Blas Infante que ha sobrevivido después de la democracia es el del 4 de diciembre de 1977 y el del 28 de febrero de 1981. Estaría orgullosísimo de lo que hizo Andalucía en esa época. Es la única comunidad autónoma por sí misma, no lo es ninguna de las autodeniminadas históricas. Salieron más de dos millones de andaluces a la calle para conseguirlo.



